Volver

Historia de amor

Historia de amor

Hay veces que alguien o algo se cruza en tu vida y decides que quieres que se quede para  siempre. A nosotras nos pasó con unos rotuladores. Hace unos años, participamos en un taller de ilustración en Valencia y allí nos presentaron unos nuevos rotuladores. Al principio la timidez nos impidió decirles nada, pero, cómo éramos pocos y bien avenidos, fue fácil que cayeran en nuestras manos. Nos quedamos prendadas al instante, no era sólo su apariencia externa, era la suavidad de su trazo, la dulzura de su aroma, en fin, las flechas de cupido nos habían atravesado.

Una vez finalizado el taller, nos tuvimos que despedir y lo hicimos entre promesas de amor eterno: que los buscaríamos por todos lados, que nos desplazaríamos donde hiciera falta, incluso llegamos a afirmar que si fuera necesario haríamos una investigación a fondo en internet. Así fue como empezó nuestra proeza de amor, allá donde íbamos preguntábamos por ellos, pero no había manera, nadie nunca había oído hablar de ellos y nosotras, enamoradas como estábamos, pasábamos horas reconstruyendo todo aquello que con ellos habíamos sentido: "Laura, recuerdas que tenían la punta redonda?" "Laura, yo diría que tenías que sacudirlos antes de utilizarlos"…

Pasado un tiempo y viendo que nuestros enamorados no iban a caer en nuestras manos por gracia divina, decidimos tomar medidas drásticas, utilizamos un buscador de internet, y cómo si de un detective privado se tratara, nos dio toda la información necesaria para encontrar a nuestros enamorados.  Por fin nos reencontramos, hicimos un buen pedido y les buscamos un buen lugar para vivir. Desde ese día los presentamos a todo el mundo, animamos a la gente a pasar un rato con ellos y nunca olvidamos preguntar por ellos allá donde vamos, no sea que aparezca una  versión más joven y con más posibilidades y no nos enteremos.